Entiendo y soy consciente que éste fenómeno denominado "cloud computing" ha sido toda una revolución, que si bien ya se venía oyendo desde hace unos años, ha sido durante el pasado 2010 y lo que llevamos del 2011 cuando su voz más profunda y casi atronadora ha sido. Se ha llegado incluso al extremo de que todo lo que no es "cloud" no es "cool" y por ende no vende.
Igualmente considero que los servicios en la nube van a perdurar durante bastante tiempo, ya que conjugan, bajo un concepto único de servicio, valores como: la movilidad, apoyándose en Internet y en las redes de comunicación de hoy en día, la sencillez, permitiéndonos abstraernos de la complejidad tecnológica y en cierta manera "democratizar" la tecnología, la flexibilidad, gracias a tecnologías como la virtualización que permiten escalar y crecer en plazo y forma de acuerdo a las necesidades del negocio. Y por supuesto, la eficiencia, traducida en ahorro de costes bajo un modelo de pago por uso, que en momentos de crisis toma un especial relieve.
Ahora bien, lo que ya no me parece tan normal es que, en general, los proveedores de servicios en la nube sigan fomentando eventos, foros y debates donde el foco central sea hablar únicamente sobre los beneficios y riesgos del "cloud". Respecto a los primeros ¿qué más podemos decir?, si todos estamos de acuerdo y nadie los discute. ¿Y respecto a sus riesgos?,... hagamos algo más que enumerarlos repetitivamente, como si el mero hecho de hacerlo provocara que éstos desaparecieran o que dejaran de tener importancia para las empresas.
Dejemos de hablar y pasemos a la acción. Proporcionemos servicios en la nube que se adecuen a la realidad y necesidades de las empresas.
Analicemos en detalle la realidad española, y por extrapolación la europea, de los servicios en la nube. Para ello no tendríamos que volvernos locos. Simplemente con leer el documento publicado por el capítulo español de Cloud Secutity Alliance sería suficiente para darnos cuenta que los riesgos que comúnmente están asociados a los servicios en la nube están principalmente relacionados, ya sea de manera directa o indirecta, con la pérdida de control y a la búsqueda, casi obsesiva, de que los servicios sean concebidos como una caja negra, muy negra donde los clientes no osen interactuar y de esta manera se puedan maximizar la captación, manteniendo márgenes, en base únicamente al precio.
Olvidémonos del "café para todos" siendo únicamente el precio la palanca sobre la cual articular la propuesta de valor. Este tipo de servicios "base" están muy bien para el mercado de particulares y el de las empresas pequeñas, dónde la tecnología no es más que una "commodity", que bien no aporta un diferencial a su proceso productivo o directamente no se encuentran en un entorno regulado o cuyo riesgo, en caso de incumplimiento, es asumible. Igualmente considero que este modelo no puede llegar a ser válido, con excepción de pequeños procesos "comoditizados" y sin valor diferencial, en grandes corporaciones con entornos complejos y con una cadena de responsabilidad amplia.
Ahora bien,..... maduremos los servicios permitiendo pasar de un servicio "base" a un planteamiento articulado bajo la premisa de que los clientes puedan disponer de un "abanico de sabores" que se adapten a su realidad y necesidades. Complementemos el servicio base. Y por supuesto hagamos sentir a los clientes que son parte del proceso. Que puedan conocer que está ocurriendo en esa "caja gris" y de este modo, puedan disponer del control que requieren y reclaman.
Quien sabe.... quizás de esta manera las empresas sean menos reacias a disfrutar de todo el potencial, que sin duda, este nuevo paradigma ofrece.
Por favor... "pasemos ya a la segunda base".
Un saludo
Igualmente considero que los servicios en la nube van a perdurar durante bastante tiempo, ya que conjugan, bajo un concepto único de servicio, valores como: la movilidad, apoyándose en Internet y en las redes de comunicación de hoy en día, la sencillez, permitiéndonos abstraernos de la complejidad tecnológica y en cierta manera "democratizar" la tecnología, la flexibilidad, gracias a tecnologías como la virtualización que permiten escalar y crecer en plazo y forma de acuerdo a las necesidades del negocio. Y por supuesto, la eficiencia, traducida en ahorro de costes bajo un modelo de pago por uso, que en momentos de crisis toma un especial relieve.
Ahora bien, lo que ya no me parece tan normal es que, en general, los proveedores de servicios en la nube sigan fomentando eventos, foros y debates donde el foco central sea hablar únicamente sobre los beneficios y riesgos del "cloud". Respecto a los primeros ¿qué más podemos decir?, si todos estamos de acuerdo y nadie los discute. ¿Y respecto a sus riesgos?,... hagamos algo más que enumerarlos repetitivamente, como si el mero hecho de hacerlo provocara que éstos desaparecieran o que dejaran de tener importancia para las empresas.
Dejemos de hablar y pasemos a la acción. Proporcionemos servicios en la nube que se adecuen a la realidad y necesidades de las empresas.
Analicemos en detalle la realidad española, y por extrapolación la europea, de los servicios en la nube. Para ello no tendríamos que volvernos locos. Simplemente con leer el documento publicado por el capítulo español de Cloud Secutity Alliance sería suficiente para darnos cuenta que los riesgos que comúnmente están asociados a los servicios en la nube están principalmente relacionados, ya sea de manera directa o indirecta, con la pérdida de control y a la búsqueda, casi obsesiva, de que los servicios sean concebidos como una caja negra, muy negra donde los clientes no osen interactuar y de esta manera se puedan maximizar la captación, manteniendo márgenes, en base únicamente al precio.
Olvidémonos del "café para todos" siendo únicamente el precio la palanca sobre la cual articular la propuesta de valor. Este tipo de servicios "base" están muy bien para el mercado de particulares y el de las empresas pequeñas, dónde la tecnología no es más que una "commodity", que bien no aporta un diferencial a su proceso productivo o directamente no se encuentran en un entorno regulado o cuyo riesgo, en caso de incumplimiento, es asumible. Igualmente considero que este modelo no puede llegar a ser válido, con excepción de pequeños procesos "comoditizados" y sin valor diferencial, en grandes corporaciones con entornos complejos y con una cadena de responsabilidad amplia.
Ahora bien,..... maduremos los servicios permitiendo pasar de un servicio "base" a un planteamiento articulado bajo la premisa de que los clientes puedan disponer de un "abanico de sabores" que se adapten a su realidad y necesidades. Complementemos el servicio base. Y por supuesto hagamos sentir a los clientes que son parte del proceso. Que puedan conocer que está ocurriendo en esa "caja gris" y de este modo, puedan disponer del control que requieren y reclaman.
Quien sabe.... quizás de esta manera las empresas sean menos reacias a disfrutar de todo el potencial, que sin duda, este nuevo paradigma ofrece.
Por favor... "pasemos ya a la segunda base".
Un saludo
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